Odio
¡Agárrate, apático! o desnúdame y asómbrate.
Mil ángeles en orgásmica plática, cual libélulas sobre pétalos de caléndula
¡Escúchalos, estúpido!
Tecnológico helicóptero te crees... y económico plátano eres;
árida metáfora asmática de un cólico médico;
insípida anáfora monótona, cual cúmulo de cadáveres.
Escúchame... ¡sintético cavernícola fálico!
Me causas esdrújula ciática y fétida música;
de mi prístino líquido no beberás.
Te amo.
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Oh, las esdrújulas.
Más que un decir
Quien te dijo que te fueras se merece mi desprecio. Quien me dijo que
te siga, lo maldigo; no insistió. Quien nos dijo "no hay problema", es un
necio sin remedio. Quien nos dijo "todo pasa", no comprende este dolor.
¿Quién te dijo que te fueras? Lo escuchaste y te perdí. ¿Quién me dijo
que te siga? Una pena, no lo oí. ¿Quién nos dijo "no hay problema"?
Sabe nada y lo ignoramos. ¿Quién nos dijo "todo pasa"? Sabe un poco,
pero es ruin.
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Anáfora para quién sabe.
Ocaso
ni tus dedos en la arena
ni la humedad entre mis piernas
ni la que hay bajo tus ojos
ni tu pasión erguida
ni mis caricias como abrojos
ni tu nuca escondida
ni el chasquido de mis pies
ni tus labios mordisqueados
ni mis besos alunados
ya no alcanza, amor
ya no.
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Verso en verso.
Ama de casa desesperada
El piso de casa brilla y estoy orgullosa de ello. Inexplicablemente entusiasmada, le he echado BLEM y luego he bailado, con furia caribeña, salsa cubana sobre cada una de las piezas de parqué que lo conforman; creo que voy a postularme como lustradora de pisos y obtener gran beneficio económico de esta decisión. Veo mi sombra –de la que no estoy tan orgullosa- remarcada sobre el suelo reluciente y, por un momento que luego se esfuma, me excita ser una maruja de veintitantos. Debo bañarme. El sudor del baile me ha pegado la ropa al cuerpo. Y no, no es sensual (acabo de comentar el infortunio que es mi sombra, pero lo reitero en caso que haya pasado desapercibido). Abandono mis zapatos lustradores hechos de camisetas viejas y voy en dirección al baño. Maldita sea, me estoy cayendo. Abro los brazos buscando asirme de algo y así evitar un beso apasionado con el suelo; para mi sorpresa, aleteo grácilmente: si estuviera en el aire sería una gaviota; si acaso viviera en el agua, un axolotl. Como la suerte me suele ser esquiva, estoy en la tierra, totalmente sola y a centésimas de segundo de desnucarme. Una vez leí que si un árbol se cae en medio de un bosque y nadie está ahí para presenciarlo ¿realmente se cayó? ¿soy capaz de asegurar que hizo un ruido al resquebrajarse, al caer? Increíble lo que puede venir a mi memoria cuando estoy a instantes de quedar en estado vegetal. Me he caído. Tengo la mirada puesta en el techo de casa; es blanco. No sé si he quedado cuadripléjica; no me importa. Mi piso de parqué huele espléndido y me excita. Aunque sea en sueños, voy a hacer el amor con él.
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Descripción insólita de un orgullo complacido.
Livianilla salvación
se esconde avergonzado.
Con prólogos de Borges y epílogos de Cortázar, fantasea;
con sinopsis seductoras que lo vendan, sin parar revolea.
Mas sacúdole el polvo y le hago despertar:
nadie te ha leído pequeño, a ninguno has hecho llorar.
Pobre libro sin platea; azul texto sin lector.
Levantóse tu solapa, derrumbóse tanto horror;
tu mal sueño ha terminado: esta tarde te leo yo.
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Pequeño homenaje al libro empolvado que vive en todas las bibliotecas y que nadie quiere leer.
Grito (*)
Tengo envidia de tus cejas porque están cerca a tus ojos; siento pena de mis cejas porque están llenas de quejas.
Tengo envidia de tu boca porque emana tus suspiros; siento pena de mi boca porque no llena tu copa.
Tengo envidia de tus manos porque rozan tus lugares; siento pena de mis manos porque son de mil extraños.
Tengo envidia de tu llanto porque danza por tu cara; y siento pena de mi llanto... porque es tanto que no aguanto.
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Este cuento es una adaptación de este otro escrito.
no reason
i wonder if no reason is indeed a good reason
no reason means i can't tell
no reason means i'm ashamed
i cry cuz my eyes are full...
full of crap i've seen
and for no reason i hide
no reason is pride
full of sadness i've felt
and for no reason i deny
no reason is a lie.
i cry cuz my lips are sealed for no reason
and words need a way out
i cry cuz my hands were cut for no reason
and i need a way to touch
No reason is pride
is a lie
is fear
No reason is come here
be here
stay here...
but then again
i wonder if no reason is indeed a good reason
you tell me.
Prays of air
Is breathing Okay?
I'm not sure if it's safe to take a breath away.
No wonder why is faith the last word in my prays;
Since I can't take a breath if I'm not sure it's safe.
I guess I'll find the way to make it through the day.
I guess I'll reach that day;
Where breathing feels okay... regardless of my prays.
I have no pictures of you.
Yet you live in my life like in my lungs the flu.
I have no letters of you.
Yet your name is written on my heart with blue.
I have no memories of you.
Yet my life without you finds no clue.
I know you don't want me with you.
Yet I would give away my life to be part of your crew.
I know my chances are zero with you.
Yet I dream our hearts are going to be pasted with glue.
I pray to wake up from this dreaming of you.
And I hope someday I 'll understand that I'm not your boo.
Yet I know one day my wall will have pictures of you.
And God knows I 'll be in those pictures too.
And time you need.
Lost his soul
Should I feel pity?
He said love
She meant lover
She has her fate and he ´s a leftover.
Wanna die? Grab a gun.
Or cross the street
Just for fun.
Cuz my dear...
You won´t find
A way out
If you are blind.
Lovely friend
I hate this trend
You got homework to do
And you keep cheating on YOU.
So bloody cheating on YOU.
Last advice from this mate
The word TIME is not so great
But time she needs to get settled
And time you need for that kettle
That boils the water of the coffee
That you´ll have
When she´s comfy.
- Jan. 28, 2005 at 12:49 PM
Double beating.
It's me knocking at your door.
It's my face kissing the floor.
If you sense my double breathing,
It's your -No- choking my throat.
It's my hope outlawed to float.
Once I thought you'd double beat,
What s funny is that you did!
Funnier is that at my gate,
Never felt your knocking straight.
Then I thought you'd double breath,
Hilariously you did!
More hilarious is my hope, Still being outlawed to float.
Can you hear beatings around?
Are these gulps of air my ground?
Is a love like this profound?
Maybe is just a poor heart beating,
Maybe is just a sad lung breathing,
Double beat inside my heart.
Double breathing falls me apart.
Jan. 24, 2005 at 07:36 PM
Dear QT:
I was at my best friend’s birthday and it was past midnight. The house had four rooms for each of the VIP guests: Siu nin, Wong Fei, Hung ji & Tit Ma Lau. So, I had a true romance with this bunch of reservoir dogs right there. Then I went to my hostel and told Jackie Brown how this all happened from dusk till dawn. She said it was all pulp fiction so I told her to take a hell ride to go and kill Bill and show me some death proof afterwards. She said she won’t do it cuz she ain’t no natural born killer. I’m not doing it either cuz I ain’t curdled anymore. Especially after sheriff Daltry Calhoun forgave me for killing Zoe. I’m fed up with this sin city cuz it’s full of inglorious bastards that I could finish on a killshot just out of freedom’s fury. But as I said, I don’t wanna live in Planet Terror again. My name is Modesty now. One day I asked God to bring me peace and God said “Ha!” So I’m still here, waiting for you to dance me to the end of love.
Me.
Frutitas Berries.
Verso Imposible para Si. Vol. XXII
/ Cantando prepárame amorosamente /
/ Jugo fresco /
/ Jugo cariñoso de papaya-guayaba /
/ Amor-queso /
/ Avena-nueces y gotas iluminadas /
/ Ventana rectangular opaca /
/ Limpiémosla, vida /
/ ¡Tuya! /
Verso Imposible para Si. Vol. XXI
/ “Colorada” revive /
/ Agua /
/ Mereces e incitas menos /
/ Tristezas corpóreas de moho añejo /
/ Tras ducha musical, enjabonarte /
/ Capaz alegre defectos curables /
/ Bien sabes preparar esperanzas ridículas /
/ Jamás apretar dudas /
/ El lamento no existe /
/ Tiene inverosimilitud su gallo subyugado /
/ Sueña espuelas azules porque sabe pelear y picar /
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Gracias a F3!
Verso Imposible para Si. Vol. XX
/ Apurada fugas /
/ Bailando palabritas en inconsciente /
/ Encantador /
/ Risita regalada /
/ Vamos felices al columpio dañado por tantos /
/ Traseros de publicistas /
/ Niños asustados /
/ Mucho quisiera disfrazarme de persona feliz /
/ Normal sería todo si no maltratara /
/ Bostezos constantes amarrados a la pata /
/ Vamos mochileando libres /
/ Buscando amor /
/ Existe en ti /
/ Mujer tibia /
/ Pálida duda fría /
/ Pantorrilla colorada acaricia calambres inesperados /
/ Expresiones sinceras no tardarán mucho en avanzar /
Verso Imposible para Si. Vol XIX
/ Maquillaje fresco /
/ Pestañina innecesaria /
/ Crema chantilly en mejillas /
/ Caras manos /
/ Uñas cortas /
/ Venas azules como pensamientos de graffittero /
/ Pitillo enamorado /
/ Falso negar triste /
/ Lamento roto, corazón tonto /
/ Encantador /
/ Torpe chiquitito “Perrito Pastor” /
/ Pobre millonario /
/ Bastante adorable /
/ Tienes motivos menos innegables /
/ Divisibles alegrías /
/ Esquemas absurdos /
/ Círculos corregibles, cuadrados coloridos /
/ Rombos borrosos redondos
/ Caben brillantes en cien promesas /
Visionario desvarío pre-púber a Mamá.
Hoy te tengo que hablar
pero tiene que ser hoy
porque mañana tal vez no esté,
porque mañana tal vez me iré.
Tengo que decirte que te quiero,
tengo que explicarte que no puedo aguantar
las ganas de gritar,
que te quiero más y más.
No sé como explicarte lo que siento,
no sé que pasa dentro de mi ser,
tal vez me esté acordando del ayer
el ayer en que estaba a tu lado,
de donde nadie me habría separado,
en donde yo me dormía acurrucado.
Pero hoy ya no es así,
hoy tengo que vivir sin tí
y no sé cuanto tiempo pueda estar aquí
sin que tú estés cerca de mí.
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LAURA ZAFERSON MENDOZA - 2º B
1er. Puesto - 1er. Nivel
Mayo, 1993
Verso Imposible para "Si". Vol. XVIII
/ Flechas veloces /
/ Mouse invisible, ódiame /
/ “Imposible”, mejor quererte /
/ Columna fuerte /
/ Mantén viva sin rencor /
/ Ese /
/ Espíritu por niñito /
/ Dividido asustado guarda heridas /
/ Salva sueños /
/ Imprime afectos /
/ Clic desesperado me negué /
Verso Imposible para "Si". Vol. XVII
/ Felices colores amelcochados /
/ 1000 ideas iguales circundan /
/ Abejas mayas /
/ Caricaturas varoniles sin ganas /
/ Dé /
/ Atreverse sobre cambios compuestos /
/ Anoche /
/ Dolorosa cero / /
Coma sesenta vale cero /
/ Coma setenta/
/ Y cinco pago /
/ Quiero comprar carné importante /
/ Los caballeros tarde notan /
/ Ramas atrapadas con caricias lejanas-cercanas /
Verso Imposible para "Sí". Vol. XVI
Verso Imposible para "Sí" Nro. XV.
/ Limonadas-mangadas /
/ Jugosas papayadas chorrean /
/ Mesas desordenadas /
/ Siempre estaré ahí queriéndote /
/ “Persona feliz” eres bonito o pobre /
/ ¿Acaso temes arriesgar, corazón? /
/ Es poco /
/ Pequeños desentendidos /
/ Enormes dientes muerden cepillos perdidos /
/ Tomar manos en sillón-cama /
/ Vía /
/ Frazadas donde secamos el producto del amor /.
/ Corriente eléctrica /
/ Parecías relámpago /
/ Cuando besaste a la otra persona /
/ ¿Qué? /
¿Quería jugar contigo a besarse? /
/ ¡Una y siete veces a abrazarse! /
/ Como capullos drogados /
/ De “no sabría” /
/ ¿Qué decirte? /
/ Pero /
/ Te aseguro que no volvería /
/ A lo mismo /
Verso Imposible para "Sí" Nro. XIV
Verso imposible para "Sí" Vol. XIII
Verso imposible para "Sí" XII
/ Altas de cuatro /
/ Ambientes encerrados en Milonga Hostel /
/ Dame permiso que quiero llegar a trabajar /
/ Tu mente encantada de hacerlo como quieras /
/ Difícil rechazarte hipopotamito /
/ Comelón de cereal latino comprado sin apuro /
/ Agarrado con la bolsa /
/ Despacio /
/ Español riguroso como RAE puro /
/ “Cubano rumbero” dicen los gringos /
/ Fanáticos de comprar “Starbucks” / ¿Y? /
/ “Burger King” apaga velas de chocolate musical /
/ Cántame una melodía en oficina /
/ Cánsome de trabajar /
/ Sin amor verás /
/ Gafas rubias y olor sabroso /
Verson Imposible para "Sí" Nro. XI
Verso Imposible para "Sí" Nro. X
Verso Imposible para "Sí" Nro. IX
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Gracias a F3!
Verso Imposible para "Sí" Nro. VIII
Verso Imposible para "Sí" Nro. VII
Verso Imposible para "Sí" Nro. VI
Verso Imposible para "Sí" Nro. V
Verso Imposible para "Sí" Nro. IV
Verso Imposible para "Sí" Nro. III
Verso Imposible para "Sí" Nro. II
Gracias a F3!
Verso Imposible para "Sí" Nro. I
Gracias a F3!
Lluvia de Ideas para nombrar a una chancla.
Mora: ¿Este o-Este?
Cereza: Mi, fa… cantaré.
Mora: ¡Cantona!
Cereza: “Chinita de cantón”
Mora: Nor-té…
Cereza: ¿Sur?
Mora: ¡Eh!-D ¿Y Ción?
Cereza: ¡”L”-Imitada!
Mora: D-¡Eh!
Cereza: Corazón, es: “el cielo del hombre infierno” (*)
Mora: ¡Chi!-¡Po!-¡Té!
Cereza: “Rey Lón I”
Mora: ¿30 piojitos?
Cereza: Brasil… ¡Eros!
Mora: “Misioneros a Iguazú”
Cereza: “Halo-de-Ann”
Mora: “Te”-rra vi eso… “ese”
Cereza: “Cueros Escarlata”
Mora: “Lengüeta Feliz”
Cereza: “Centrifugada Caliente”…
Mora: ¡K-pri!
Cereza: Modernnnnn
Mora: ¡OH Aeromozo Transexual!
Cereza: “Q’rico”
Mora: ¿de “Recha”?
Cereza: Ro, di: “¡Ya!”
Mora: Sobra: “Da” (publicitaria)
Cereza: ¡Ay! ¡Reeeee! ¡Rooooo!-¡Zaaaaa!-¡Dooooo!
Mora: ¿Au?
Cereza: Stría gélida tramita DNI “chancla”
Mora: ¡Para!
Cereza: Bueno.
Mora: Remis-ser…o
Cereza: ¡Cheque!
Mora: ¿Ah?
Cereza: ¡Ra!
Mora: Remis-sé.
Cereza: -¿Ante rural Pascual Gime?-
Mora: Nah.
Cereza: “Chiquilicuatro Gástrico”
Mora: En-su-CÍAs: Blancuras / Caspas.
Cereza: ¡Es-Toy!
Mora: “Pick me up”
Cereza: ¿Ahorita?
Mora: Má, tomé “día-lunas”
Cereza: Bah, ¡Tosa!
Mora: “L” va trucha…
Cereza: Pos si.
Mora:¡No llores!
Cereza: ¡Apa!
Mora: ¡“Gadaslú” cierna gas!
Cereza: ¿Organiza Dasdí? ¿Agonalmente?
Mora: ¡Mal!
Cereza: Nah.
Mora: ¡Sí!
Cereza: ¡Do! ¡Re!
Mora: “Munera” is: “Aquel de Cincelejo quien, agazapado (churrigueresco), sonrió pendiente de pantalones arrugados”
Cereza: “¡Abecé!” recitó.
Mora: De dos pequeñitos bebés re-fajó con Club Colombia.
Cereza: ¡¿Colorada?!
Mora: ¡Saboooooooooor!
Cereza: ¡Eh!
Mora: ¿Ah?
Cereza: ¡“erre” mías!
Mora: ¿Cervecitas “A-1”?
Cereza: ...Par gatas.
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(*) Hellman’s. heaven
(**) Los colores rojo y azul sirven para encontrar la fonética escondida.
Gracias a F3!
Esta vez.
/ Sin preguntarte si te quieren de vuelta /
/ Y querer… /
/ ¡Ay, querer! /
/ Querer es estar tan feliz que /
/ Cuando lo notaste /
/ Estás llorando de nuevo… /
/ Pero esta vez /
/ Es de Felicidad /
Si a chiquita yo volviera.
Que de grande entendería.
Más soy grande y yo no entiendo,
Como fue que me gustaste,
Mucho menos yo comprendo,
Desde cuando me encantaste.
Si a chiquita yo volviera,
Fácilmente explicaría,
Que tus ojos chocolate,
Y tu risa de vainilla,
Son los dulces que a mi boca,
Tiempo va que le provocan.
Más soy grande y no comprendo,
Las razones de este encanto,
Que es tan fuerte que me espanto,
Y urge tanto que no aguanto.
Lluvia de Enero.
No estás, cielo... / No estás. /
Noche sin luna, / Ausencia mordaz. /
No estás, cielo… / No estás. /
Lluvia de enero, / Los labios esperan. /
Lluvia de enero, / Los besos no llegan. /
Noche gris. /
No perdono, cielo... / Ese desliz. /
Lluvia de enero, / Los ojos se cierran. /
Gotas de noche, / Por dentro destellan. /
Lluvia de enero, / Color carmesí. /
No sangra el cielo… / Sangro yo aquí. /
Lluvia de enero / O llanto de enero. /
Incierto es / Cuál llego primero. /
Gotas de noche, / O noche sin luna. /
Ninguna, cielo… / Ninguna.
Valeria y su reflejo.
Un sombrero para Morocha.
La abdicación del dorado.
Los vecinos salieron a las calles con ropas delgadas, los niños compraron paletas heladas, las abejas polinizaron los girasoles que daban vueltas y carcajadas disfrutando tan inusual situación, y los reportes del tiempo botaban resultados no concordantes con la estación invernal que se supone debía vivirse. Eran las diez de la mañana y había pues un ambiente de celebración en el pueblo, pero, como en toda fiesta ostentosa, los invitados se divertían a rabiar mientras que el dueño del ágape no la pasaba tan bien. Aunque su exterior hacía suponer que compartía el regocijo de los demás, lo cierto era que en su interior habitaba una enorme pena. El caballero de armadura dorada fulguraba fascinante por fuera y a la vez se congelaba por dentro, consumiéndose poco a poco, como las horas que pasaban y le acercaban a su inaplazable final.
Tratando de hacerle menos dolorosa la espera, el viento silbaba sus mejores tonadas, incluso se unieron los jilgueros y los mirlos, pero la belleza musical que prodigaban no hacía más que recordarle todo lo que ya no tendría al caer la noche, en aquel, su último día. Las campanas sonaron anunciando las dos de la tarde. “No estés triste”, le dijo el agua de la fuente que dejaba que la luz se reflejara en ella formando fastuosos colores. “No te apenes”, le dijo el algarrobo que tantos años había compartido con él, ayudándole a dibujar una magnífica sombra para los vecinos que gustaban de sentarse a descansar en la plaza. “¿Cómo no estar triste?” respondió él sin dejar de resplandecer. “¿Cómo no apenarme si no hay mañana para mí?”, sentenció al final. “Llamaremos a las nubes y ellas te ocultarán”, dijo el arco iris, siempre tan soñador. “Soy la estrella más grande del espacio” dijo él. “No me puedo ocultar”. Ya eran las cuatro de la tarde y, al escucharle, las nubes se sintieron inútiles y empezaron a llorar llenando con gotas de lluvia triste toda la ciudad. Los niños, que aún no se habían terminado las paletas heladas, corrían divertidos buscando donde ocultarse del agua que caía del cielo. Las abejas y los girasoles no comprendían, y los reportes del tiempo ya no se atrevían a salir impresos de la máquina meteorológica.
Cuando fueron las seis de la tarde, el viento empezó a silbar más fuerte, como lo suele hacer cuando se asoma la llegada de la noche. Por el frío, los jilgueros y mirlos buscaron cobijo dentro del algarrobo, que miraba entristecido como su sombra se iba haciendo pequeñita hasta desaparecer por completo. El arco iris, que se había quedado dormido encima de una nube, le dijo a la lluvia que dejara de caer tan fuerte, que le permitiera a la estrella más grande del espacio brillar un instante más. Y la lluvia, aunque estaba muy triste y le costaba demasiado detener su llanto, hizo un esfuerzo y se contuvo para dar paso a los relámpagos dorados de la bola de fuego que vive en el cielo.
Los vecinos pensaban que el día estaba muy loco. Catorce horas de resplandor habían pasado y sólo unos momentos más de pronto ocurrirían. Y apareció ella. Aquella que se había ido a dormir más temprano para regalarle unas horas adicionales de goce a su compañero de armadura dorada. Estaba hermosa y lista para reinar, vestida de plata sedosa y adornada con las primeras estrellas que llegaron a la cita nocturna de cada final del día. Él la miró por un instante que se hizo eterno en el tiempo malévolo que se hacía efímero. “No quería que fuera así”, dijo ella lamentando su destino lleno de emociones encontradas. “Hace millones de años, cuando nací, sabía que el día de mi muerte llegaría” dijo el sol con voz estremecida. “Nada me alegra más que saber que tú, luna inusitada, serás la reina de la tierra. Hoy me acabo yo, pero hoy también empiezas tú mi perla del cielo. En el espacio, tu luz de plata fulgurará, como debió ser siempre”. Y diciendo esto, el sol se ocultó detrás de su viejo amigo el algarrobo y terminó de congelarse por dentro, hasta que se volvió una inmensa esfera de hielo que la luz de plata que destellaba la luna derritió muy despacio y, nuevamente, empezó a llover en la ciudad. Después de hoy, el sol no estará más, pero sus lágrimas doradas mojarán por un tiempo las veredas de todos lados. En la plaza, los vecinos que no entienden nada, comentan qué diáfana está la luna esta noche, qué color brillante el de las gotas de lluvia y qué día loco fue hoy.
Tengo envidia, siento pena.
Siento pena de mi ropa, / Porque no llena tu copa. /
Tengo envidia de tu aliento, / Porque nada por tu boca. /
Siento pena de mi aliento, / Porque sabe a sufrimiento. /
Tengo envidia de tus cejas, / Porque están cerca a tus ojos. /
Siento pena de mis cejas, / Porque están llenas de quejas. /
Tengo envidia de tu llanto, / Porque toca tus mejillas. /
Siento pena de mi llanto, /
Porque es tanto… / Que no aguanto. /
DIARIO (Temprano e Insólito)
/ Bromeas acuciosamente /
/ Mis pensamientos enredados sucumben /
/ Pantuflas desteñidas ¡desteñidas! /
/ Quisieras unas pantuflas de sonidos estomacales /
/ Quisieras beber saliva fermentada. /
Por: “El Aguardiente Estático”
(Traído de Bogotá)
Querido diario:
-¡Escucha!
-Ssssshhhhhh
Viento frío arrulla las caderas entrañables de Sofía, quien caliente está para ti.
-¡¿Mi mente no puede entender cómo?!
-¡Tú!
-¿Piensas deberme?
Bonita noche de marzo con calor infernal en Lima. Las calles empedradas recuerdan cuando caminabas solo, pensando caballos moros (cascos, herraduras, pistolones acerados, arepitas fritas, frutas). Tus patas morochas (cansadas) lamentándose una flor alada.
-¡Sucumbe ante el propio grafitero!
-¡Cretino!
Hígado agresivo, envidioso de latir corazones estrechos, ingenuos, trabados en la caja circular.
-¿Escondía bombones agrios?
-¡Con popó! (“Nueva Gata”)
-Entrega vino por montón…
-¡Es una sabihonda!
-¡Orden!
(Decir: “Muchacho, olvídate del consuelo”)
Querido diario:
-¡Escúchame!
-¿Qué?
-¡Te mato!
-¿Ahora?
-¡Ves!
-¡Blanco! ¡Tu brazo izquierdo huele hediondo!
-Sublime sudor de pan horneado (al atardecer) con mantequilla.
Tinto cabello, picas anzuelos en lagunas capilares. Enredados exuberantes, que murmuraban ¡Incrédulos! pero resignados a vivir felices de roer cuellos chiquitos. ¡Pobres artistas friolentos!
-No, F-R-I-O.
-¡No! C-A-L-I-E-N-T-E.
-¡Menos!
Saben envolver pies blancos, diseñados para bailar bajo lluvia verde esmeralda.
-Trae huevos, pan, leche, café…
-¿Y algo dulce?
-¿Por qué?
-¡Hambre! (porque tenemos)
Querido diario:
Pesar me aqueja el cerebro inferior porque él (Fernando Superior) quisiera salir de él (Calabozo donde habita su lamento). Pero imposible llamar afuera pues nos escuchan en Barrio Norte. ¡Maldita la señora casera (Celia), arregla banquetes salados, (pasteurizados, vencidos hace lustros) ¡Vieja! Laura, ¡Enfréntala tú!
-Mañosa costumbre de encerrar narices frías perrunas.
-Tus garras duelen poquito en mareas trujillanas.
Canciones rosadas, horas pasan, cigarrillos, cócteles… ¡Cuántas apestosas rugen pidiendo espacio para acomodarse! Pero “La Vieja Chocha” no entiende mi pregunta: Si será necesario cantar “Cumpleaños Feliz” mañana, que cumplas 283 meses y 24 caracoles jardineros acaben cocinados “Al escargot”.
-Anoche hurté suspiros flaquitos de una señorita no virginal.
-Ella robó discos bajados de Internet por Fernando (El pirata).
-¿Enamorado de Sofía (esposa infiel de Flor)?
-Marihuanera redonda, lamenta no conocer a Mickey.
-¿Amigo de Laura (Tontita princesa encerrada en burbujas suramericanas tercermundistas)?
-Escucha éste lamento, ¡Idiota!
-Es sexo ardiente.
-¡Humillación!
-Contínua...
Tiene ojitos raros y naricitas coloradas, boquitas pulposas como donas chantillí.
-Fresas compré ayer en “Coto”, estaban ofertadas a poco menos de 1 peso.
¿Ah si?
-Sí, compré.
-¿Qué?
-Había queso roquefort pero podrido y aguachento.
-¿Era barato?
-Aun.
Si costara muchísimo, yo sería ratón gris bigotón (sin cola afeitada). Gordo pericote cantante, cocinero desafinado, ¡Vuelve a casa!.
-¿Por qué piensas volver a casa y huir de “casa”?
-Para dejar pensando aquella mujercita inmadura (Insegura pero vivaz).
Gracias a F3!
Eterna Soledad.
Soledad sin fin. / Soledad sin llanto. /
Soledad que al fin… / Retoza en su canto. /
Un canto sincero. / Un himno pausado. /
Versos tranquilos… / De un trecho trazado. /
Rimas calladas… / De un ser desolado. /
Eterna soledad / Le rodea con sus brazos. /
Hay nudos en su piel, / Armados con retazos. /
Retazos de persona, / Dispuesta a estar tan sola. /
Sola porque quiere, / Sola pues lo adora, /
Adora con gran fuerza… / Ser caja de Pandora. /
Eterna soledad / Que no busca algarabía, /
Que fastidio el bullicio, / Que molestia la alegría, /
Es persona que sonríe / Pero no a la compañía. /
Solitaria y sin reproches, / Vive casi sin problemas, /
Sólo pide seguir sola… / Y que no le den más temas, /
Pues si quisiera hablar… / Lo haría… /
Aunque apenas. /
Eterna soledad / Va marcando sus pasos. /
Eterna soledad / Te rodea con sus brazos. /
Eterna soledad, No busca algarabía. /
Eterna soledad / Quizá algún día te sonría. /
Bajo el árbol de castañas.
SOLAR ABIERTO: SIGA ADELANTE (Que estamos quebrados desde 1815)
/ Cobija sucia /
/Cama estrecha /
/ ¡Olvida Dolores! /
/ Menos… /
/ Presentes en cabezas enanas. /
Por: Consuelo.
-¿Dijiste encontrados?
-Perdón, “encontrados”
…los artistas amándose ¡irresponsables! preferían jubilar sus penas -dedales- fingiendo dolor asolapado… nuevo. Para colocar repisas rotas en el estómago.
-Otra chica artista llegó tarde.
-¿Se quedó ahogada solita? ¡Pobre!
-Chica millonaria sin ojos pequeños (acabados de perder).
Desde que sentiste despertar aquellos artistas, sentimientos encontrados amanecen (Lagañosos junto al –pelado- desierto árido).
-¿Roto en quince pedazos?
-¡Uno tras otro!
-¡Muchacho!
-¿Qué?
-¿Gustas?
-Sorry.
-¡Ah, sabes!
-Dime “Inglés”.
-¿¡Discreto!? ¿¡Pausado!?
-Elegante.
Camiseta rosada, estampada por pigmeo -pobre pero especial- creativo maligno (desintencionado).
-Por…
-¡Esa senda!
-Chaqueta de cuero.
-¿Orgulloso?
-¡Sin musitar!
Había treinta y cinco mujercitas rellenas…
-¿Con avena fría?
…verde y menos sabrosa.
-¡¿Qué?!
-Tus hijas bonitas, nacientes en…
-¡¿Y?! ¿Ellas y sus cachorros?
-Mojaditos. (Olían a la magnolia rosada del último jardín).
-¡Macarrón rojizo!
-Tú estabas avergonzada anoche.
-¿Sola?
-Triste por tu mala conducta. Pero vino ese caballero perverso…
-¿Guapo? ¿Alto? ¿Romántico? ¿Blanco?
-¡Apestoso! (Con sabor a papaya sin pepas)
Pisas mis cosas nuevas para adueñártelas, aunque… ¡Yo sólo te miro despacito! ...eso encanta a mi persiana morada. Lucía, camina antes del cuadro brillante, pintado (ayer) por pigmeos.
-¡Ese chiquito! Pendenciero (asustado y dubitativo), cada martes venenoso y tenebroso caía menos...
-¿Gotitas amarillas? ¿Tibias? ¿Saladitas?
-…su tapa manchada (Derretida, descascarada, sin moho).
-¡Descuidado!
-¡Oh! ¿Quién es?
-El catarro furioso.
-¡¿Qué?!
-¡Toca esas piernas peludas!
-¿Tuyas? Mmm…¡Suave!
-¡Cómo algodón barato enredado entre cabellos mejores!
-¿Oliendo sus perfumes olvidados?
-En cepillos desde la mesa solapada. En aquel apartamento acabado de demoler.
-Él no está muerto.
-¿Sino?
-Vivo.
-¿En la casita de vainilla creada para el niñito?
-¡Tonto! ¿Qué piensas?
-Dormido.
Lucía amaba cabezas calvas -como la ciruela pasa- y sonríe diciendo: ¡Mangos, vengan rápido!, ¡Miren! ¡Duraznos chistosos! Jugosos, cayendo velozmente hacia manos deformes que sólo saben licuar bananos dañados.
-Pero…
-¡Pera!
-Horrible, esa nevera me asusta mucho.
-Crees que conoces todos mis congeladores adentrados?
-¡Ja!
-Mi querida mente, hoy entendí…
-¡Nada!
-Peor. Sentí mucho.
-¡Ridículo! (dijo)
-Acéptalo bobo. Termínalo de entender
Una lágrima siempre sale patinando salada, ¡Zigzagueando! El reo afeminado, pintado con labial turquesa, (igual al salmón enlatado que compré, sonámbula) hablaba con Tomás Bueno.
Sin estómago sonando, desesperado por exiliarse lejos… de usted.
Hachas filudas (gigantescas) cortan mi corazón izquierdo sin tocar el derecho. Cuando tú respiras (solamente burbujas adoquinadas) con esa fragancia preferiblemente…
-¿Tibia? ¿Rosada?
-¡Mejilla con sabor a chocolate y dulce!
-¿De leche?
-Cortada.
-¿En ese momento triste?
-¡Finito! ¡Se terminó de acabar su juguito!
-¿Rojo?
-Caliente.
-¿Qué, preparó?
-De prisa, ¡Cansado!
-¿Sucio?
-...estabas amigo, pero…
-¡No más!
Oías preciosas hierbas sembradas encima de tus rudas alpargatas (moteadas) por un caldo sabroso ¡Hirviendo!
-Hirviente pensador clásico, sabías derrochar cumplidos coquetos…
-¡Mentirosos cumplidos sin color verdadero!
-…más, sabrás decir (ciertamente) palabritas iluminadas.
-Grotescas para ella (mensa, redonda ilusa, gorda).
Creía que era menos preferible nadar despierta y lavar su uña sucia en decenas de espaldas.
-¡Verano, verano! ¡Caliente esas florecitas bulliciosas sembradas en barro!
-Piel morena, eres llorona como niñita estrella.
-Apagada estaba…
-¿Intentando respirar caramelos atorados?
-…sin poder salir de su anhelo fogoso.
-¡Rompe con todos los gorros baratos obsequiados antes de reinventarse Buenos Aires!
Una solución perfecta, inmediata, correcta. Desesperada por Recoleta, buscando razones efectivas para comprar permanencia en Buenos Aires.
Él quisiera alcanzarla (fingiendo). No entiende cómo hacerlo. Pensaba quererla, correr despacio por Belgrano y así llegar antes a la Facultad de Diseño y luego, saltar por amor al río helado –profundo- para ser empapado hasta entender que ella seguía buscando pescados y lanzaba fresitas como medialunas en jarritos (transparentes).
Gracias a F3!
Sin rumbo, con guarida.
Esta sola y contenta, no quiere vivir más de la cuenta.
Esta solo y lo adora, los tumultos en él nada afloran.
Se miran tan solos y se miran cual bestias,
Sus rumbos perdidos confluyen a cuestas.
Cafés y cigarros dibujan sus pasos.
Poemas y prosas construyen sus lazos.
Ella suspira y le deja tarea
Y él su cerebro contra la pared golpea.
Ella musita y se embriaga de anís
A él sus versos le hacen feliz.
Él devora mil textos y lee sin rubor,
Ella devora con él y tanta vehemencia no causa estupor.
Tardes enteras creciendo en la mente,
No existen las horas para estos dementes.
Dementes del arte buscando guarida.
Guarida que encuentran uniendo sus vidas.
Inmortalidad.
Que más me daría encontrarla si no la hubiese buscado con esmero.
Ojalá no la encontrase nunca, para así no perder el quehacer que me divierte nada austero.
Pero,
Si resulto mordida por algún vampiro que me condene a la vida sin par,
Supongo que idearé algo nuevo que buscar y,
Si la diosa noche me lo concede,
Jamás encontrare aquello nuevo que me precede y,
Viviré feliz no hallando,
Y por cierto,
Tratando,
De olvidar que alguna vez encontré aquello que siempre quise seguir buscando.
Ramiro Sombrero y Mariana Ramírez.
¡Alégrate Sombrero! No temas entrar a cárceles angelicales con perros ovejeros, pelados con agua caliente del hervidor antiguo y, oxidado de cariño, ¡amelcochado! Antes de nacer… ¡Para! Sí.
Anoche, traté de huir contigo mi despistado musgo esmeralda, recordando miradas rotas de catorce muchachas agujereadas, muy adentro. Con cariño besaba su boca de caramelo, estirado con calores ardientes y jadeos ¡Delirantes!
No haces mal. ¿Cuándo lloras la pérdida? ¿Tras olvidar la sonrisa suya tan lúcida? Aunque, poseída por el candor mismo -lastimero y alunado- que desgarra las converse sin bordados estelares que, deberían, calzar más apretadas sin lastimar aquellos piecitos sagrados, de ídolo futbolero retirado. ¿Qué? ¿Atrajo pestañas dolorosas? Mas, queriendo ocultarlas… ¡Qué tragedia futura! musitó Ramírez. Relinchó cientos de poemas rítmicos meridianos -sin sazón colombiana- la inyectó superficial, aunque eterna, cobijó el pecho hervido sin fuego azul, contaminado.
¡Olvídame Sombrero! Laméntate por lo elevado y viaja profusamente ante saturno. Él sabrá colmar –venturoso- todas mis melancólicas carcajadas con sublime espacio. Visual, vivo, encerrado con paredes translúcidas ahumadas -a pulso- por joyeros olímpicos, maravillosos artesanos, ¡Empíricos! Escalaré presuroso, pensándote incansable, bajo lunas -cual perlas errantes- sin dueño seguro.
Si tu alma me respira por el pecho de Morfeo, no susurres lo imperfecto antes que los ojos amarillos se eleven hacia mi corazón, que late sin prisa marina, mientras sus brazos enmendados agitan y revuelven al compás infernal de ellas, las mejores sirenas secas que, desenfadadas, gritaban nuestra promesa de pasión.
Y, arrugarás tu naricita mientras acaricias, suavemente, muslos marcianos cautivados sin energías negativas. Saltaste antes que yo, rompiendo cabecitas alocadas con martillos alados y felpudos. Azucarados recuerdos derraman sueños felices, ¡Explota catatónico! ¡Alucinaciones fugaces llueven!, ¡Gardenias luminosas! ¡Impares peces respiran! La hierba emergente del edén acuático -como océano coloso o catarata tibia- e invencible arco dorado sin flechas mentirosas. Ni lo verdadero puede terminar así. Tan bueno que parezca soñado a pedido de un rey honesto. Delirante, qué pensarías cuando aún dijera: Te quiero, sombrerito mío.
Gracias a F3!
Y pintar con la birome, palabritas en el Cielo.
- ¡Feliz! Con gotas azules de lluvia tibia, la puerca esa, descansó.
- Embarrada en mermelada, mi abuelita golosísima, amargaba.
- ¡Sabroso! Sin ninguna clase de aviso, sudaba el disco show.
- En Disneylandia revolvía la matrona rota.
- Abrazaron, nuestra última ilusión, enamoradas las esperanzas.
- Con fuegos de colores, el sujeto calentó, diestro.
- Un pedazo de viento desconfiado, aterrizaba en mis maletas soñadoras.
- Perfumados, dos corazones sedujeron en una esfera mágica.
- Rosadas percibieron -aquellas mejillas- los girasoles apasionados.
- Cumplirá coqueta -cada año bisiesto- la sobrina.
- Enajenados -sombreando por pensar en ese malo- sus músicos.
- De cabeza y empapada, la siempre musa, pestañeó escarchada.
- Suspirante el primer ángel, tarareó en plena dicha.
- Encendida abrazará la margarita, con brillos por siempre.
- El chico de boca grande destripaba -sin meditar las consecuencias- enardecido.
- Una docena de enanos -al pasar los segundos- aplauden impacientes.
- ¡Rompecorazones! la risa, conquistó por doquier.
- Tragando nerviosísima, alfileres sin pelos en la lengua.
- Cortando -cremosas mis nalguitas- calientan las manos.
- Sedujo la niña, a la Real Academia ¡Felicísima!
- El hombre del sombrero ¡Tremendo! Por el sendero húmedo, luce.
- La mascarilla -sin reparos- emprende hermosísima.
- Acurrucaba quinientos ministros, sin pensar en el mañana ambarino.
- Temblorosa -a las tres menos tres- Laurita empapaba.
- Entre su mochila, la mujer del corazón triste, sesgada, sonreía.
- El que pinta con los dedos, ¡Nunca en la vida! Sonrojado, alardeaba.
- Renunció -erizado entre las flores- el gusanito.
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Gracias a F3!
No cruces la calle.
No hables con aquel extraño /
Ten cuidado al subir ese peldaño. /
Abrígate la espalda /
Cepíllate los dientes /
No dejes que se note que papá y yo estamos ausentes. /
¿Compraste comida? /
¿O te falta dinero? /
No dudo, mi vida… /
Que estudies con esmero /
Pero /
No digas que estás bien /
Si no has comido /
Siempre has sido un vaivén /
De corazón erguido. /
No cruces la calle /
No hables con aquel extraño /
Soy mamá, mi vida… /
Sufro al pensar que te harán daño. /
Amores Descongelados
Rumbo: Sur - Destino: “El Privilegiado”
/ Helado del pacífico sur /
/ Camino… /
/ Pantalón Pollera /
/ Melodías armoniosas, algo pasadas por agua /
/ ¡Ay! ¿Cómo mi corazón aúlla?
/ ¡Fuego lamentado! ¡Perro! /
/ Ladras suave porque temes sentir culpabilidad /
¡Despierta micrófono! ¡Despierta que tengo sueño para soñar despierto! ¡Imagínate cantando bajo escritorios grasosos, pintados y diseñados para enamorar!
-¡Ciegos! (Cansados, confesados, absurdos)
-¡Diestros espadachines enmascarados! ¿Triunfarán?
-Cada Olimpiada
-¡Especial eres! Pobre niñito… flaco, calvito.
-Hmmm?
-¡Calvito!
-¡Ah!
-¡Estás orinado!
-(Ruborizado) Sólo déjame acá.
-¿Rezando siete plegarias iguales?
-Aspirando cocaína.
-¡Sabrosa nieve azucarada!
-…Soñadora. ¿Despertaste?
-Hecha lodo blanco. Oliendo más fuerte que ayer.
-¡Boba! Entiende que no hay motivos lunares (salpicados) para regalarte.
-¡Cállate!
-¡Llora risueña!
Lagrimitas infantiles anochecen, sufren futuristas… apocalípticas. Desconocen pasiones verdaderas (¿Cómo sabrías?). Escalar –hechos- arbustos depilados pero frondosos. Ombligos latientes (¡No entiendo!), artistas saborean “Chaufa” calentado a medianoche (con cariño fugaz).
-¿Encontraste mi zapatito cochinito?
-En mi clóset.
-¡Oh! ¡Gracias!
-De nada.
-¡Trampa mortal!
-¿Caíste?
-Perdón.
-¡Levántate!
-No.
Descubre qué amores meridianos nunca tocarán cielos marinos cuando castillos, empapados de saliva amarilla…
-¡Acusen con “Mamá Palacios”!
-¡Criminales! ¡Acusen con “Papá Fortines”!
…ensimismados por rogar afecto negro. Sabrás que…
-¡Achú!
-Salud.
-Gracias.
-Las que te adornan.
-¡Sin idioteces coloradas! (Vanas)
-Olvídalas “Cucharita azucarada”
-¡Lávate!
-¿En serio?
-¡Aséate!
Toda mojada la boca grande –carnosa, torcida, ¡tímida!- que muerde callos cuando tiene hambre, cuando no tiene ganas de cocinar almejas costeñas (saladas) del atlántico azul. Panameño Rubén Hernández, quisiera que le enterraras blades.
-¡Asu!
Laura sueña que un lobo feroz la conquista diciéndole “¿Quieres verme solito? ¡Podemos jugar ajedrez!”. Duradero encuentro vespertino, mantenlo vivo mientras dure. El inocente champagne burbujeó mi ventrículo…
-¡Ay!
-¿Dolió?
-¡Ay ay!
-Lamento informar.
-¿De?
-Vida.
Abajo conocen bostezos sinceros de muchacho (cansado de vivir extrañando mejores mujeres divinas). Algunas enfermas descubrieron artistas solitarios pintando ositos bonitos (urbanos), canelones hervidos…
-¿En olla pedorra?
-¡Panza frita!
-¿Sabe bien?
-Cuando hay besos adobados.
-¿Para?
-Para poder morder.
Pollo frito sabe bien cuando lo mezclan rápidamente y hierven mientras suspiran gallinas ponedoras (Majaderas, reclaman huevos gigantes)
-¿Huevos para sus nidos invisibles?
…pero buitres angurrientos planean comerse sus pechugas caucásicas.
-¿Mañana hay comida?
-Abundante para niñas bonitas.
-Vestidas casualmente para gustarte…
-El lunes inexistente vendrá sólo Natalia
-¡Tacaña! ¡Traerá nada!
-Braceando, braceando… ¡Cual buzo inexperto entregando colchones, “Jumbo Extreme”…
-¿Milanesas apanadas?… Pierden calentura.
-Típica reacción nuclear.
Uñas y dientes de peruana travestí, usadas como defensa de golpizas homofóbicas propinadas por bogotanos honestos que saben nada. Rápido entenderán que amar agua no es pecado.
-Llega temprano a casa
-¡Es lunes!
-¿Y?
-Quisiera que duermas…
-¿En cama?
-Separada de mí.
Pulmón diabólico respira azufre amarillo. Sufre, ¡Pobre cofre repleto (cerrado)! ¡Ábrete sésamo!
-¿Tostado?
-¡Mañana haré tostadas y otra panelita!
Repetida cuchara rauda (A toda la velocidad posible), marihuana quisquillosa en mata, mis sentidos dormidos. Uruguayas tomaban café colombiano las mañanas siguientes al contrato nupcial que firmó Romeo, (desorientado, bizco) sin gafas (pegadas al apuro).
-Mediano problema…
-Urgente ¡Resuélvalo!
Julieta, envenenada por Sofía quien –caliente- le susurró facturitas rellenas al grafitero gay que chupaba orejas chiquitas (Con sabor a uña perfumada). Violeta fresca, esmaltada, brillante y decorada con estrellitas. Toreras azules brillan interminables, cosas ocurren allá en Europa (Donde nació Colón).
-¡Ladrón inútil! ¡Gorrito para conquistar publicistas!
-¡Creídos! (Pensando cómo artistas, sin serlo)
-¡Ay!
-¿Duele escribir palabritas en el diario?
-¡Clarín! ¡Por supuestín!
Gracias a F3!
Suspiros al alba.
Sus ojos se entreabren, / Y un brillo destella. /
El toma en sus brazos, / La línea más curva... /
Una danza en delirio, / Que todo lo turba. /
Sus almas sin rumbo, / Sus rumbos encuentran. /
Está sola y contenta... / Le encanta vivir más de la cuenta. /
Está solo y lo adora... / Mil susurros de placer le afloran. /
El yergue su rostro, / Buscando el de ella. /
Arquean la espalda... /Y suspiran al alba. /
Mis Lunares.
Guardo todos mis lunares,
Los que juegan por mi espalda,
Y los que danzan por mis lares.
Si ese cofre tú quisieras,
Sin pensar te lo daría,
Porque ya no quiero ser,
Lunareja y en sequía.
Mi corazón por ti.
Si me extrañas, voy
Si mi aroma llena, no estoy vacío.
Si mis brazos llegan, no tengo frío.
Y late.
A doble latido, late.
Mi corazón por ti, late.
Aunque eso a ti. . . no te mate.
Te veo y se que no estás.
Te extraño y se que no vendrás.
Tu aroma siento y estoy vacía.
Tu alma tan mía jamás fue mía.
Y no late.
Ni un latido, no late.
Tu corazón por mí, no late.
Y sólo pido que eso me mate.
Y no muero.
Por más que pido, No muero.
El cielo me es esquivo
El infierno ya lo vivo.
El limbo es mi destino.
¿Por qué marcaste mi camino?
¿Por qué comí de tu racimo?
Y mi corazón late.
A doble latido, late.
Mi corazón por ti, late.
Aunque eso a ti. . . no te mate.
Él y Bella (bajo aire rosado)
Cadáver mojado sobre mi caso,
Esponjosa so-Breca da en Tigre.
Entre las hojas,
Escarlata sobre ojos…
“¡Bikini!” cantó con el puño limpio.
“¡Blanco!” lanza estropajos.
“¡Profundo!” como cielo raso.
Soledad de sombras escarchadas
-siempre por gorda-
Bella y menos botella,
Engomada verde según ojo verdoso invadido.
“¡Sin botella!” suavecita.
“¡Pura!” tras rápida-mente.
“¡Avaros!”
“¿Qué?¿So-Bre-ga?”
Fas-RayBan en Si-món:
-Té sucio-oscuro,
-Friiiiiiiiio tronco,
-Invernadero mudo-ciego.
(Receta casera).
“¡Afuera, cansada juventud bonaerense!”
Talló víboras -con acuarelas coloridas- bajo aire rosado.
Gracias a F3!, Kisha & .D.E.
El laberinto de dulce.
Un Tulipán para Toro.
A Tulipán le hacía gracia que a Juan Baca le dijeran “Toro”, primero porque al guardaespaldas que le había asignado su padre le apodaban “Torete” y era contrastante la diferencia entre Toro y él, y segundo porque Toro tenía un rostro más bien atigrado, con ojos amarillos que le venían de herencia de su papá y sombritas negras alrededor de los labios, que hacían suponer un futuro barbudo en Juan Baca. Además, una tarde durante el recreo, un tiro largo de pelota terminó en la copa del roble antiquísimo que adornaba la entrada a la escuela, y Toro, convertido en un verdadero tigre, trepó el roble como si las grietas del árbol fueran escalones preparados para sostenerle. Con una destreza desusada, Toro trepó hasta alcanzar la copa del enorme roble y su encuentro con el balón secuestrado fue como el abrazo interminable de Rapunzel y su príncipe.
Los días en la escuela iban y venían y, aunque Toro había reunido suficiente dinero para invitarle un helado a Tulipán, aún no había juntado el coraje necesario para pedirle una cita. Todo el equipo de fútbol sabía que Tulipán era la chica de Toro, así que ninguno se atrevía, más allá de ver a la niña como una verdadera flor, a realizar un movimiento hacia ella. En contraste, las niñas de la clase, que veían en el capitán del equipo a una verdadera estrella del fútbol, constantemente iban a la cancha del barrio a animarle y también le esperaban al final de cada recreo para ofrecerle una botella de agua o una toalla para secarse el rostro. Tulipán no iba a los partidos en la cancha del barrio, no porque no le gustaran, sino porque las niñas, que sabían que ella era la dueña de los pensamientos de Toro, le hablaban poco o nada. Además, Tulipán siempre tenía que estar acompañada de uno de los guardaespaldas de su padre, lo cual hacía más que imposible que alguna de las niñas, o incluso Toro, pudiera acercarse a ella.
Pero un día pasó lo que nadie esperaba. Era la entrega de notas en la escuela y también la víspera del cumpleaños de Toro. La profesora iba llamando uno a uno a los alumnos que se podían ir a casa pues habían aprobado todos los cursos. A la primera que llamó fue a Tulipán Alegre y en segundo lugar a Juan Baca, ambos salieron al patio y Tulipán, al notar que Torete estaba distraído con la morocha que atendía el kiosco de la escuela, le propuso una salida furtiva a su compañero de carpeta. Él aceptó sin pensar en lo que estaba haciendo, sin saber a dónde irían, qué harían o cuánto tiempo le tomaría a Torete darse cuenta que Toro se había atrevido a arrancar el Tulipán del jardín que le tocaba resguardar con esmero. Tomados de la mano y dejando que el viento tibio desordene sus cabellos, Tulipán y Toro corrían por la calle riendo como si el sol de la tarde les hubiera contado la mejor de las bromas. Rápidamente llegaron a un parque y decidieron sentarse. Tulipán rompió el silencio de la abrupta cita vespertina para decir “Tienes ojos de Tigre, Juan Baca”. Sonrojado, Toro quería decirle a Tulipán que ninguna de las flores del parque le hacía competencia a su belleza, que sus ojos derramaban pétalos de flores, que por su nariz salían suspiros de azúcar, que de sus labios se escapaban mariposas azules. Pero, cuando entreabrió la boca para tratar de expulsar alguna frase de mediana coherencia, Tulipán lo sorprendió con un beso suave que se prolongó como el cauce de un río cuyo final se pierde en el horizonte. Toro sintió las mariposas azules bailando en su estómago, los suspiros de azúcar jugando en sus pulmones y los pétalos de flores quedándose a vivir en sus ojos.
“¡Tulipán!” gritó Torete a la distancia cuando avizoró que la pequeña a su cuidado estaba en el parque. Tulipán se puso de pie y se fue corriendo hacia su guardaespaldas, dejando a Toro sentado y atónito. No habían podido despedirse, quedar en verse al otro día, ni nada. Pero Toro no podía moverse, se había quedado embriagado por el sabor de Tulipán en sus labios, además de inmovilizado por la mirada inquisidora de Torete a la distancia. Al día siguiente, el papá de Toro lo despierta con una pelota nueva, como la que usan los profesionales en el Estadio Nacional. Y Juan Baca, que casi no durmió pensando en el beso del día anterior, mira el balón contentísimo y lo primero que piensa es en ir a mostrárselo a Tulipán.
Camino a la casa de la niña que lo ha besado y con su nuevo compañero jugueteando entre sus pies, Toro piensa en lo afortunado que es y en lo feliz que está. Cuando está a pocas cuadras de la casa de Tulipán, un letrero de “Se Vende” lo desconcierta. Se acerca más y nota que la casa, aunque perfectamente arreglada por fuera, está absolutamente vacía por dentro. Un adormecido guardián le hace saber que la familia Alegre se ha ido, que al Sr. Alegre lo transfirieron a otra ciudad. Impactado, corre a la estación a intentar alcanzarlos, él sabe que los trenes a la capital salen sólo a las once y son las once menos cuarto. Con el balón sirviendo de combustible a sus pies, Toro corre y nuevamente deja que el viento lo despeine. Ya en la estación, son las once menos dos y el tren ha empezado su avance. Toro corre entre la gente, el balón lo guía, las mariposas azules aletean sin parar, los suspiros de azúcar le aclaran la garganta y los pétalos de flores le ayudan a mirar entre las ventanillas para encontrar a Tulipán. “¡Tulipán!” empieza a gritar Toro, y no le importa si la gente voltea a mirarle, si lo escucha Torete o si lo oye el Sr. Alegre. “¡Qué todos lo sepan!” parecen traducir sus gritos en cada llamado a la niña que lo ha besado.
El tren avanza cada vez más rápido, son las doce en punto y por la chimenea se escapan humos que parecen decir adiós a las personas que se quedan en la estación. Toro sigue corriendo y, cuando las piernas están a punto de fallarle, Tulipán se deja ver por una de las ventanillas, humedeciendo sus mejillas con lágrimas que salen de esos ojos que hasta el día anterior sólo botaban pétalos de flores. Toro detiene su carrera y se queda mirando a Tulipán. Instintivamente, arrastra los pies sobre el asfalto y patea el balón con todas sus fuerzas, éste entra por la ventanilla y termina en las manos de su compañera de carpeta, sorprendiendo a Torete, al Sr. Alegre y sobretodo a la niña. El padre de Tulipán mira el balón y lo reconoce en el acto, es la pelota profesional que le entregó al Sr. Baca, por ser el mejor trabajador del mes en el Estadio Nacional que, hasta el día de ayer, el Sr. Alegre regentaba. De inmediato, el padre de Tulipán hace que el tren se detenga aduciendo una emergencia personal. Desde afuera, Toro se ensordece un poco con el sonido del tren frenando sobre los rieles, pero aún medio sordo, llega a escuchar el latido de su corazón que golpea su pecho buscando salirse. Una vez detenidos los vagones, el Sr. Alegre baja con la pelota en la mano y se encuentra cara a cara con Toro. “Creo que esto es tuyo”, le dice. Toro se mantiene en silencio. “Alguien quiere despedirse de ti”, agrega. En ese momento, por detrás de Torete, que también ha bajado del tren, aparece Tulipán, que se acerca a Toro y le entrega el balón que su papá acaba de darle. Como la última vez que se vieron en el parque, Toro no es capaz de articular frase alguna y, nuevamente, es Tulipán quien rompe el silencio diciendo “Tienes los ojos amarillos, Juan Baca”. Con un abrazo largo, Toro rodeó a Tulipán como el día que se prendió del roble para rescatar la pelota de fútbol atrapada en la copa. Una lágrima llegó a la comisura de los labios de Tulipán, era una lágrima de Toro. Tulipán lo besó en la mejilla y suspiró dejando sentir, por última vez, el aire azucarado que de ella brotaba. “Te quiero”, dijo Juan Baca. “Te quiero más” dijo Tulipán Alegre y tomó la mano de Torete para subir al tren.
No se volvieron a ver nunca, pero, hasta el día de hoy, Toro recuerda a Tulipán cuando huele el dulce del algodón de azúcar y Tulipán recuerda a Toro cuando el sol brilla muy fuerte, regalándole un destellante e inconfundible color amarillo.

